La responsabilidad civil busca proteger frente a determinadas reclamaciones de terceros por daños relacionados con tu actividad. No existe una póliza idéntica para todas las empresas: las garantías necesarias cambian según el sector, el tamaño del negocio y los riesgos que genera.
Según la actividad pueden ser relevantes distintas garantías: explotación, patronal, profesional, productos u otras. Que una garantía concreta esté incluida depende de la modalidad y de las condiciones contratadas.
No existe una obligación general de contratar RC para todos los autónomos, aunque determinadas profesiones o actividades sí pueden estar sujetas a requisitos legales, profesionales o contractuales específicos. Por eso hay que comprobar la regulación aplicable a cada actividad.
El capital contratado también importa. Una póliza puede incluir el tipo de garantía adecuado y, aun así, tener un límite insuficiente para el riesgo real. También conviene comprobar franquicias, ámbito territorial, exclusiones, defensa jurídica y posibles sublímites.
La forma más útil de revisar una RC es partir de situaciones concretas: qué daño podrías causar, a quién, por qué importe y en qué circunstancias. A partir de ahí se puede valorar qué solución aseguradora encaja.
Contenido informativo. Las coberturas, límites, carencias, exclusiones y criterios de aceptación dependen del producto y de las condiciones de la póliza.
